La moto y los viajes con ella.

Ya he hablado de lo que me gusta de la moto y de la afición que a esta afición envuelve.

Ahora toca hablar de una parte más “ardua”, al menos para mi; aunque algunas personas disfrutan casi igual que haciendo las rutas: prepararlas. Creo que más de uno/a disfruta tanto preparando las rutas como haciendolas, alguno hasta insalivará como los perros de Paulov con la campanita.

Y si, a todos los que no siempre vamos a rebufo en grupo, nos llega el momento de preparar alguna ruta un día u otro. Es cierto que muchas están ya preparadas, te las bajas y las imprimes o las metes en el gps/movil y a tirar millas. Pero a veces hay que hacerlas a tu gusto, porque quieres ver algo, porque te apetece pasar por otro sitio, porque alguien te recomienda un sitio o una carretera… miles de razones te pueden mover a prepararte tu ruta y creo que casi siempre el primer paso es ir a google maps. Apuntas inicio de ruta, destino, empiezas a meter puntos intermedios y sobre todo, si lo tuyo es disfrutar de la ruta, marcas las opciones de evitar: peajes y autopistas; y en ese momento la ruta de apenas 1 hora pasa a 3 o 4 y sonries, es buena señal.

El problema es que ese aumento es proporcional al tiempo con peajes y autopistas (recordar que en la palabra autopistas, google engloba autovías, limitandote entonces la velocidad a 100/90 como máximo, para carreteras de rangos inferiores), y eso convierte rutas de poco tiempo en excursiones de día entero.

Llegados a este punto, cada uno se monta las rutas como “buenamente” puede.

Ahora ando encarando un viaje de unos 2500-3000Kms, y por eso se me ocurrió hacer esta entrada, porque a cada momento que me siento a pensar en cosas a ver, o a recopilar ideas de amigos/as; la cosa empieza a subir sobre todo en tiempos, muchas veces no en kms. Voy a hacer de unas vacaciones una visita que a ojo va a pasar por alrededor de las 20 provincias, y no paro de recibir ideas, y de encontrarlas yo solo; y todo en 10 días.
Colgaré fotos y rutas, no os preocupeis.

Lo importante de esta planificación -para mi- es intentar hacer las tiradas de forma que no me quede sin luz, sobre todo en los momentos finales de las tiradas largas (por temas de cansancio), ya que la falta de luz suele añadir un componente extra a un posible error en la conducción. A estas alturas de mi afición -y esto lo tiene que ajustar cada uno a si mismo-  podría decir que por debajo de 5/6 horas de ruta son rutas normales y por encima ya empiezan a ser tiradas largas, que hay que planificar bien.

Algunos sitios de interes añadidos por mi o sugeridos para ver en este viajecito por orden cronológico:

  • Pantano de Mequinenza, porque la carretera que baja al sur desde Lérida pasando por éste punto y siguiendo por Calanda, Teruel,… es divertida con la moto y tiene curvas y paisajes muy chulos.
  • Ronda, en uno de los tramos de las vacaciones Granada-Cádiz, en lugar de usar la A-92, la idea es hacerlo por el interior, pasando por Ronda, las carreteras de esa serranía malago-gaditana son bonitas, con vistas espectaculares y bien llenas de curvas.
  • Parque Natural Sierra de Andujar, en el retorno desde Andalucía hacia Barcelona, haré un desvío hacia Castilla la Mancha y la idea es cruzar este Parque Andaluz en plena Sierra Morena.
  • Molinos de Consuegra, me han recomendado visitar unos típicos molinos castellanos, a los que se llega por una pista fácil en la provincia de Toledo. Gracias Diego.
  • Barrancas de Burujón, un paraje al pié del embalse de Castrejón, Monumento Natural y ZEPA, entre otras figuras de protección. Su geomorfologia basada en un paisaje arcilloso le confiere un aire al Cañón del Colorado -miré usté que nombres usan los amerikis-. Gracias Elena.
  • Parque Natural de Cabañeros, tras ver mapas de cotas de nivel y el google maps, me parece que merecerá la pena darse una vuelta por allí para tener algo de verde y de desnivel; y sobre todo, curvas.

Por ahora queda así la cosa, porque aún no está clara la vuelta, pero estamos trabajando en ello, como diría el MOPU.

¡Un saludo y gas!

 

You’ll never ride alone

A pesar de ser un ligero plagio de una canción de los 50-60: es un poco la idea que tras 60.000 km encima de la moto, tengo bastante clara: “nunca montas solo”.

Es una de las ideas primeras que te asalta cuando empiezas a ver que otras motos te saludan, al principio cuando el miedo te impide soltar el manillar. Luego la sonrisa te asoma a los labios cuando saludas tu la primera vez y ves que te devuelven el saludo: luces, la V con la mano o saludos con la pierna.

Poco a poco, a pesar de ir solo en moto, te das cuenta que no estás solo. Y piensas que el espíritu del que te han hablado, ese espíritu motero existe. Y llega el fatídico día en el que necesitas ayuda; y ese día te das cuenta que no solo te saludaban, sino que había algo más detrás de tanto ritual motero. Hace algo más de un año tuve una caida “tonta” en una curva, a 30 por hora en la carretera de la arrabasada, de noche y en invierno. Y yo recuerdo levantarme inmediatamente para poner la moto en el “mini arcén” para que no viniera un coche y aún fuera a peor la situación. Y cuando ya tenía puesta la pata de cabra y la moto parada, descubrí que había otro motero que había parado a ver si me podía ayudar, si estaba bien,… Y te das cuenta que no estas solo, en absoluto.

Y todo esto para explicar mi “error” el otro día de camino a Granada. Donde de repente te das cuenta que estas en pleno momento mágico la luz del sol, las vistas, la carretera,… lo que sea conforman un momento que necesitas inmortalizar y por mala cabeza me eché al arcen para hacer la foto, pero puse los dobles intermitentes, que son señal de emergencia; pero no me acordé. Debí haberme echado al arcen con el intermitente derecho, pero “oiga usted” no me di cuenta de mi error… hasta que no paró un motero a preguntarme si estaba bien. Una preciosa RT que tras ver que le decía q no tenía ningún problema y que solo quería hacer una foto y avisar de cuanto me quedaba para llegar, arrancó de nuevo y se fue. Momento que aproveché para cambiar el tema de los intermitentes.
En teoría el código motero -si no recuerdo mal- habla de que si un motero deja el casco en el suelo junto a la moto, es que tiene algún problema. Pero lo normal, y yo también lo he hecho, es que si encuentras motos en el arcen; te paras o al menos reduces y haces señas para ver si necesitan algo.

Y eso es algo que enaltece más a esta afición; porque ya todos nos hemos dado cuenta de que el individualismo que cada vez más destaca en nuestra sociedad la está convirtiendo en una jauría de lobos hambrientos.

 

Why we ride.

En mi anterior post hablé de mi afición tardía a la moto. Y obviamente no me retracto de nada, pero tras una charla con una amiga motera a la que podéis seguir en su blog, me di cuenta que no es tan tardía mi afición o al menos su base.

Tras ver unos cuantos vídeo-blogs de moteros que muchos titulan “why we ride” como una declaración de intenciones en el mundo de la moto, sentando las bases de que es lo que les aporta. Me di cuenta que mi “alma” motera llevaba mucho conmigo y todo vino a santo de la charla antes mencionada. Espero que alguno de mis lectores sea consciente que muchas veces, a la hora de aclarar ideas, no hay nada como expresarlas en voz alta o de forma escrita; y eso fue lo que sucedió.

En esta charla hice un paralelismo entre navegar a vela y montar en moto. Hablaba de la sensación de libertad, en la moto tienes menos ataduras (aunque vayamos escondidos dentro de nuestros trajes, monos, cascos, superguantes, botazas y demás parafernalia…) sientes la carretera, y acabas convirtiéndote en uno con ella (aunque esta expresión, manida en sobremanera, suene muy “mística”; muchos de los que rodamos en moto hemos tenido un momento de epifanía donde nos hemos sentido muy bien en la moto, notando que seguimos el trazado y todos los movimientos se vuelven suaves y armónicos). Lo se, suena a que me acabo de drogar -pero yo de eso no tomo-.

La idea de este momento de convergencia de planetas y alineación astral, es una cosa que había comentado en alguna ocasión con mis compañeros navegantes, y que uno de ellos definió (te plagio, Miguel): “comunión con la naturaleza”. No nos pasa a menudo, aunque disfrutemos del mar, pero hay días donde no importa nada más a tu alrededor, el barco se mueve como debe, tu lo llevas bien, el viento te empuja y surcas las olas como si casi no existieran.

Haciendo el paralelismo para explicarle a La noia de la moto, lo que se podía sentir en un barco fue cuando me di cuenta, que mi corazón siempre ha buscado eso, lo único que no sabía que otro medio -al margen de los barcos- era la moto, para llegar a ese estado de felicidad, libertad, de control y a la vez falta de control. En ambos casos tienes el control de la experiencia al manillar/timón, pero la falta de control de lo que no puedes controlar la carretera/las condiciones climatológicas, y el equilibrio entre esas fuerzas es el que -en mi caso- me aporta lo que busco en esta afición. Obviamente no puedo comparar 26 años de navegación con 5 años de motos… y menos cuando he pasado mas horas en el mar casi que en tierra. Pero…

era motero mucho antes de saberlo.

La moto y yo.

De vez en cuando algún motero ha tenido que conestar a la eterna pregunta de ¿por que vas en moto? Con argumentos varios como la falta de protección, la exposición a los fenómenos meteorológicos -y no solo los adversos invernales, que un sol de justicia también es un problema para equiparse bien-. Y por mi parte voy a contar mi opinión.

Lo cierto es que a mi la moto me llegó tarde. Aunque tuve un par de scooters entre los 20 y los 30. Pero eran vehículos para desplazamientos urbanos, no una afición. Recién llegado a Barcelona descubrí que mantener un coche era -con salarios precarios- ciertamente imposible ya que no hay donde aparcarlo. Y lo vendí y pasé a una motito maja, de 125cc, que me permitía moverme por Barcelona y hacer un poco de carretera si era necesario. El concepto de “un poco” se extendió hasta un viaje de 2400 kms (la Nacional 340 de principio a fin), pero al fin y al cabo descubrí que podías salir a disfrutar de dar un paseo en moto.

De repente con la moto te das cuenta que no solo es la idea de, dar una vuelta por ahi. Te das cuenta que tienes “hermanos” en cada curva. Extraños que te saludarán y pararan si te pasa algo para echar un cable si es necesario; que serán los primeros en gritar que no te quiten el casco. O que serán los que si te ven parado en un arcén se pararán o te harán gestos al pasar para asegurarse de que no necesitas nada. Y esa “camaradería” no existe en los coches. Y aquí ya empiezas a pensar que esto no es solo un vehículo, es un vínculo con toda una forma de entender la vida, la hermandad, la carretera, el respeto y otras cosas que van surgiendo por el camino.

En definitiva entré por “casualidad” en este mundo. A pesar de que mi padre ha tenido moto durante algunos periodos de su vida, pero no me relacioné con sus “amigos” moteros; con lo que no ví ese “interesante mundo” desde su óptica.

A día de hoy, más o menos 5 años y más de 60.000Km después de mi primera moto de marchas, ahora ya tengo una 650cc y empiezo a pensar que esta afición ya es para toda la vida. La sensación de libertad que te envuelve cuando estás conduciendo ya sea en grupo o solo es inenarrable. No hay forma de describirla, hay que vivirla (aunque parezca un anuncio de un parque de atracciones) Y al igual que sucede en mi deporte favorito (la vela ligera, donde hay un barco para cada aficionado a navegar, dependiendo de lo que le guste de este deporte), lo mismo sucede en las motos: las hay para todos los gustos, colores, formas, velocidades y emociones.

 

Ya desde pequeño me gustaban más las motos de carretera donde uno iba bien sentado, que no las R y esas motos en las que tenías que adoptar posturas forzadas para llevarlas. Pero finalmente me enamoré de las trail al tener la pequeña y luego ya decidí que era “mi sector” y la disfruto cada día que la cojo, e intento mimarla y que esté todo bien.

Un saludo a los lectores y gas “V’s”

A ver la nieve con los Happy

Pues después de casi 1 año, me vuelvo a juntar con los Happy para hacer una escapada a la nieve.

Hora de inicio, 7 en Barna 7:30 en una gasolinera. El que suscribe el post se pasa de largo y acaba llamando al organizador y esperando 1 hora a que le alcanzaran: si, si hago las cosas las hago bien. Habían quedado cerca de Barna y yo estaba en Vic, cosas que pasan.

Foto 11-3-17 10 36 14Me uno al grupo y antes de hacer la collada de Toses, parada a coger fuerzas. Unos embutiditos para alimentar estos cuerpos serranos.

Casi nos acabamos la tabla entre los 11 y nos vamos a hacer curvitas. Salvo 7 u 8 coches, hacemos el ascenso a la collada con bastante buen ritmo, todo seco y soleado.

La bajada se complica un poco con una zona orientada al norte y entre zona alta. Con mucha tierra, algo de sal aún y húmedad. Pasa rapido y nos vamos ya para Puigcerdá. Ahí los Mossos paran a uno de los compis, pero tras un pequeño aviso sobre un tema, seguimos.

Pasamos a Francia y ahí la cosa se complica, mas tráfico. En Pas de la Casa, horrorosa cantidad de latas con 4 ruedas. Paramos a hacer fotos un poco después y hacer el capullo con la nieve (véase pequeño muñeco de nieve). Y nos vamos a Andorra a comer, tras un intento fallido, acabamos en un BK y luego a Motocard: porque si, amigos, en Andorra no hay mas tiendas que 2 de motos.

Tras 6 horas atrapados en el inmenso país de Andorra, conseguimos salir a las 19:30. Y nos paramos a las 20:40 en Solsona a cenar algo… total, “from lost to the river”. Yo paré el motor de la nena a las 23:45 en mi garaje…

Una ruta genial, muy buena compañía y muchas risas. Justo lo que buscabamos todos, desconectar de nuestro día a día y pasarlo bien.

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